jueves, 29 de junio de 2017

Relato parte 17: Taeva




  Tae y Arien entraron juntas en la sala de pociones y se sentaron para hacer el examen que les había dicho que les pondría, el día anterior, la profesora Ailish. En el aula ya estaban sentados los otros tres estudiantes, en silencio y acabando de mirar sus apuntes antes de que apareciera la profesora, que no tardó en entrar, seria. Vestía una falda plisada azul marino y una camisa blanca abotonada hasta arriba. El pelo castaño claro lo llevaba recogido en un moño alto, como siempre pero tenía unos mechones fuera de su sitio que formaban largos tirabuzones y que enseñaba la longitud real de su pelo que le llegaba hasta los pechos. Sus rasgos eran normales, no tenía nada de especial salvo ese brillo en los ojos que conferían un aspecto pícaro a su mirada y por lo que a Taeva siempre le llamaba la atención. Le daba la sensación de que el cualquier momento iba a hacer alguna otra cosa fuera de los cánones de protocolo en la academia, como soltarse el pelo o salir corriendo para subirse a algún árbol. Cuando Tae se lo contaba a Arien se reía mucho y decía que estaba loca por pensar una cosa así de la profesora, pero estaba segura de que Ailish escondía algo dentro de esa fría apariencia, y Tae nunca se equivocaba con su sexto sentido, calaba enseguida a la gente.
    La profesora repartió las hojas de los exámenes y les deseo suerte a todos. No era una prueba importante pero todos sabían que cada examen contaba nota para el final del curso. Tae y Airen se desearon suerte mirándose y todos comenzaron a leer la primera pregunta.
     Tae acabó de responder a sus cinco preguntas en poco más de media hora, cogió sus cosas y salió de la clase dejando aún a tres de los cinco alumnos que habían dentro y se quedó junto a la puerta de la entrada apoyada en la pared pensando en sus respuestas. Arien la siguió cinco minutos más tarde. Ambas se miraron y, sin decirse nada, caminaron hacia el comedor que estaba vacío. Ya sabían lo que tenían que hacer. El plan de Taeva era claro.
     Pasaron el comedor  y llegaron hasta un pequeño pasillo que se encontraba al final de la sala y a su lado izquierdo. Arien se quedó en la esquina de ese pasillo mientras que Taeva continuó hasta llegar al final y se acercó hasta una puerta cerrada. Era el momento perfecto porque todos los profesores estaban impartiendo clases. No había pensado en la posibilidad de que la biblioteca privada de los profesores pudiera estar cerrada con llave. Acercó su oreja hasta la puerta y tras no escuchar nada al otro lado la empujó con los ojos cerrados y rezando a los Antiguos para que estuviera abierta. La puerta de madera veteada con pigmentos negros y grises cedió y se abrió con un chirrido sordo. Tae miró a su amiga a lo lejos, le hizo una señal con el dedo de que todo iba bien y se metió dentro de la sala.
     La habitación tenía forma redondeada, con varias ventanas de saetera, no era lo ideal porque  apenas dejaban entrar luz pero gracias a las obras de remodelación echas para adecuar el palacete a zonas de estudio bien iluminadas, había un gran ventanal con una vidriera de Meridia que incluso en los días nublados podía ayudar a no usar lámparas de aceite o velas en exceso. En el centro de la estancia había una mesa redonda de madera maciza, con grandes patas cinceladas formando arabescos de arriba a abajo, y bajo ella varias sillas con cojines rojos y aterciopelados invitaban a sentarse con comodidad para consultar las antiguas obras en papel que allí descansaban. Tae  se acercó hasta una de las estanterías acopladas a las paredes y comenzó a mirar los títulos. Fuera seguía lloviendo, esta vez con mayor fuerza . En los tejuelos encontró títulos avanzados en sanación, y construcción, pero ninguno que le diera alguna pista de lo que necesitara saber. Un ruido fuera hizo que su corazón se sobresaltara y por instinto se agachó y se quedó quieta escuchando en el silencio del cuarto. Unas voces le llegaron cercanas a sus oídos pero no entendía lo que decían. Decidió levantarse y acercarse hasta la puerta apoyando la oreja en ella. Se escuchaba un murmullo en el pasillo, y reconocido varias de las voces.. Debía de salir de allí. Cuando iba a coger la maneta para abrir la puerta ésta se movió. Alarmada corrió hasta la mesa y se escondió debajo de ella. . Así que nada más agacharse para llegar a su escondite la puerta se abrió. Tae supo quien era antes de que abriera la puerta: era la profesora Ailish junto a Maruto, su padre.









lunes, 26 de junio de 2017

Reseña Herba negra



Herba negra
Macip Garzón (Salvador  Macip y  Ricard Ruiz Garzón)
Fanbooks
Páginas 321
13,95 euros
Premi Ramon Muntaner 2016




Sinopsis:

    Des de fa temps, botigues, bars i restaurants s'estan omplint de productes derivats de l'artemisa absinthium, popularment conceguda con a fada, una varietat de la planta que s'ha posat de moda i es troba pero tot arreu.
     Després de conèixer per atzar el Salva, un joven que sembla have perdut el seny, l'Eli i l'Eva comencen a sospitar que darrere l'empresa que comercialitza en exclusiva la fada s'amaga una organització secreta amb finalitats foques.
     En una trepidant lluita contra rellotge, on res és el que sembla, els protagonistes hauran d'unir diferents pistes, com si es tractés d'un trencaclosques, per salvar el món i tot el que estimen.



     Desde hace un tiempo, tiendas, bares y restaurantes se están llenando de productos derivados de la artemisa absinthium, popularmente conocida como hada, una variedad de la planta que se ha puesto de moda y se encuentra por todos lados.
     Después de conocer por azar a Salva, un joven que parece haber perdido la cordura, Eli y Eva empiezan a sospechar que detrás de la empresa que comercializa en exclusiva el hada se esconde una organización secreta con una finalidad oscura.
     Es una trepidante lucha contra reloj, donde nada es lo que parece, los protagonistas tendrás que unir diferentes pistas, como si se tratase de un puzle , para salvar el mundo y todo lo que quiere.



Opinión:

    No es la  primera vez que hago una reseña de un libro en catalán y aquí la hago en castellano. Lo hago así porque el blog es en castellano. 
    Este libro sólo está editado en catalán, de momento.
    La historia se centra en tres personajes: Eva, Eli y Salva.  Eva conoce a Salva cuando va a visitar a su amiga Mariona al hospital, después Eli conoce a Salva y de ahí los tres nos llevan hacia una trepidante aventura en la que vamos descubriendo los peligros de una planta llamada  hada y que se está volviendo muy popular entre la gente.
    Realmente no sabía lo que iba a encontrar en este libro pero lo vi en la biblioteca y me dije que era una buena ocasión para echarle el guante. No es un libro caro, por lo que llega al bolsillo de muchos. Lo que echo en falta es que no esté traducido aún al castellano porque así lo disfrutaría mucha más gente. 
  Es un libro sencillo de leer, rápido y sin paja para que llegue a ser pesado pero creo que a los personajes los tendrían que haber trabajado un poco más para llegarte a encariñar con alguno de ellos, que es lo que no me ha pasado. La historia es entretenida y no te aburres de leerla y dejan un final abierto que podría dar pie a una segunda parte, que me gustaría mucho que escribieran.
  
    Mi valoración personal es un 4 sobre 5 porque es una historia que no te deja indiferente y te tiene en vilo hasta el final. Me ha gustado mucho. Y no le doy un 5 por la falta de profundidad en los personajes principales. Pero ya sabéis que es una opinión personal, ¿vale?



    Salvador Macip ( Blanes, Girona, 1970) es doctor en medicina, investigador y escritor. Dirije un grupo de búsqueda sobre el cáncer y el envejecimiento en la universidad de Leicester (Regne Unit) donde también es profesor del departamento de Biología Molecular y Celular. Ha publicado diferentes novelas y libros de divulgación científica y ha ganado, entre otros, el Premio Europeo de Divulgación científica, el premio Joaquim Ruyra y el premio Carlemany.

Su cuenta en Twitter: https://twitter.com/macips01



Foto de Nacho Calonge

Ricard Ruiz Garzón (Barcelona, 1973) es escritor, columnista y profesor a la Escola d'Escriptura Ateneu Barcelonès y al Màster d'Edició de la UPF. Ha trabajado como periodista y critico literario en diferentes medios. Ha publicado media docena de libros, entre los cuales está Las voces del laberinto (Premio Miradas) y la serie juvenil Guardians de Somnis.

Twitter: https://twitter.com/ricruizgarzon?lang=es








jueves, 22 de junio de 2017

Reseña Filtro (Trilogía Pociones)


Filtro (Pociones 1)
Amy Alward
Nocturna Ediciones
Traducción de Teresa Lanero
375 páginas
15 euros





Resumen:
     Samantha Kemi es la nieta de uno de los más famosos alquimistas de Nova...o lo era cuando todavía se necesitaban alquimistas. Ahora casi todas las pociones se manufacturan en laboratorios y la pequeña tienda de los Kemi, con sus frascos polvorientos y sus libros antiguos, es una especie de peligro de extinción.
     Sin embargo, cuando un miembro de la familia real resulta envenenado por un filtro amoroso, se organiza una búsqueda nacional de ingredientes. Para ganar sólo se trata de ser el más rápido, de no fallar al elaborar la poción...Y de evitar que los demás descubran sus avances por las redes sociales, claro.

Opinión
    Este fue un libro que compré para mi hija y a la que le gustó muchísimo. Lo leí por insistencia de ella, porque me dijo que me iba a gustar y la verdad es que no se equivocaba. El libro es una delicia porque tiene elementos que a mi me gustan mucho en los libros: la magia, las aventuras y el amor. Es un libro juvenil, para nada complicado. Es de lectura ágil y te lo acabas rápido, pero al mismo tiempo no quieres terminarlo tan deprisa. Se me ha hecho demasiado corto.
    La historia que nos plantea es bien sencilla: tenemos a los alquimistas que crean pociones con ingredientes naturales y luego están los sintéticos que crean pociones con productos creados en un laboratorio. La princesa Evelyn se toma una poción y cae enferma  y para ello se crea la Expedición Salvaje donde los participantes tienen que encontrar ingredientes naturales para dar con la poción que salvará a la princesa. Los participantes no pueden ser cualquiera sino que el Cuerno de Auden los convoca de forma mágica y entre ellos se encuentra nuestra protagonista: Samantha, una chica que proviene de un largo legado alquimista llamado los Kemi. Con ella nos vamos introduciendo en su mundo y su familia.
     Una historia que es sencilla pero que a la vez es entretenida y que gusta.
    Mi valoración personal es de un 4 sobre 5 porque al libro le faltan descripciones que creo enriquecerían mucho la historia, no obstante le doy bastante puntuación porque es una historia original, entretenida y que me ha gustado mucho.




Autora: Amy Alward  nació en Inglaterra y a los 11 años se mudó a Canadá. Tras licenciarse en la Universidad de Toronto se dicó a viajar por el mundo hasta que filamente se asentó en Londres. En 2015 inició la trilogía Pociones con Filtro (Nocturna, 2016), seguido de Elixir (Nocturna, 2017).
Su primer booktrailer aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=5ZgpcTXA1as

Y para más información de la editorial y de su segunda parte aquí:
http://www.nocturnaediciones.com/libro/112/elixir

martes, 20 de junio de 2017

Relato Parte 16: Arcuo y Seyre

     El lugar estaba repleto de alcornoques, robles y hayas, ahora sin apenas hojas salvo por algunos árboles coscoja, de poco más de dos metros de altura, con un follaje marcescente marrón. En el sotobosque, repleto de musgos, se alzaban grandes plantas como los helechos, el acebo, eléboro o el brusco, plantas que no necesitaban de sol  y que preferían las sombras del bosque. Caminaron sin prisas y sin seguir camino alguno. Las tres mujeres iban delante, con paso tranquilo seguidas de un likiano cansado y desanimado. Seyre pasó junto a varios arbustos de acebo con las drupas globulosas llamando a su estómago pero que sabía que eran tóxicas así que ni las tocó Tenía hambre pero a medida que se adentraban más en el bosque apenas había nada para meterse en la boca. Solo se escuchaba el silbar del viento que pasaba entre las ramas desnudas y agujeros de algunos troncos y los pasos entre los helechos a medida que avanzaban. El bosque estaba dormido y Seyre lo sabía. Sus excursiones con su madre en el bosque de sus tierras en invierno tenían el mismo silencioso sonido. Una vez le preguntó a su madre compungido si el bosque había muerto, ella le tocó la cabeza mientras sonreía y le explicó no se preocupara, que cuando llegaba el invierno el bosque dormía hasta que apareciera la primavera. La primavera despierta a los seres durmientes del bosque, animales, árboles y otros seres que prefieren dormir en invierno en oscuros agujeros para no pasar frío. Unos meses después volvieron al bosque y Seyre se maravilló de comprobar que su madre tenía razón. “Come bayas”, le había dicho su madre. La primera vez no le gustaron y la segunda vez tampoco pero su madre le explicó que si se perdía en el bosque ese sería la comida más preciada que pudiera encontrar para sustentarse. Pero, aunque las probó muchas veces siguieron sin gustarle, Seyre cerró los ojos por un momento y a su mente le vino la cara de su madre, de cabellos largos y castaños recogidos siempre con un rodete sobre la cabeza, de sonrisa amable y su peculiar lunar en forma de estrella junto a la boca, suspiró melancólico y se dijo si algún día volvería a verla.
     Tardaron más de media hora en llegar hasta una hondonada llena de hierba  y en el centro de ésta un gran roble, posiblemente el más antiguo de todos los que habitaban el bosque. O al menos es lo que pensó Seyre al ver la longitud de su tronco rugoso. Los helechos y otros arbustos no crecían en aquella zona pero no podía entender el motivo. Otros árboles tapaban parte de los rayos solares y había muchas sombras donde hubieran podido salir. No obstante el roble no era molestado plantas menores y aunque estuviera en aquellos momentos sin hojas sí que empezaban a salir los brotes de las mismas y cuando crecieran debía de ser impresionante dada la longitud de su copa. Sus ramas de alargaban y alargaban retorciéndose entre sí, y algunas rozaban otros robles más pequeños como queriendo abrazarlos. Se notaba que era el dueño del lugar.
- Esto es el centro del bosque.- exclamó Salicaria acercándose hasta Seyre que se había quedado parado y sin habla. Nunca sus ojos vieron semejante lugar. Ni siquiera los bosques del norte de las tierras likianas tenían un lugar como aquel.- Es el roble de los conjuros. El árbol madre de todo la zona.
- No, nunca había visto nada parecido- dijo sin mirar a la mujer
- Tiene que haber uno igual por vuestras tierras. Por lo que sabemos este árbol está en comunicación con otros tres que se encuentran en distintos bosques. Uno está aquí, otro lo tenemos en el bosque del Reino de Pagarón, otro en los Bosques ibolkian y el otro está en tierras turenas
- Si vosotras vinisteis aquí escapando por culpa de vuestros dones ¿como es posible que sepáis tanto del árbol?
- Nuestros ancestros nos hablaron de ellos pero no esta escrito en ningún libro conocido. Solo unos pocos lo saben. Cuando nos escapamos, todas y cada una de nosotras sabíamos donde teníamos que ir en caso de necesidad. Los cuatro árboles se les llama Los Durmientes.
- ¿Porque entonces me lo contáis a mi? Apenas me conocéis.
- Nuestros sueños premonitorios así nos lo dijeron. Confiamos en ellos. - Seyre supuso que los sueños premonitorios de ellas debían de ser cuando se drogaban con beleño, belladona, estramonio u otras plantas alucinógenas para creer que habían sido bendecidas con las palabras de los Antiguos. Eran practicas que se hacían en todos los clanes por los hechiceros de primera orden para predecir el tiempo, para el día idóneo para el sembrado en los campos, para los casamientos de jóvenes parejas o incluso para ahuyentar a los malos espíritus de las poblaciones. A Seyre nunca le había parecido que fuera real y recordaba que su madre siempre había dicho que era la excusa que se buscaban los curanderos para colocarse con esas plantas sin que la gente pensara que eran adictos a ellas.
     Seyre se acercó hasta donde estaba el roble y tocó su tronco con la mano, cerró los ojos y respiró hondo. Una ola inmensa de energía inundó todo su cuerpo y abrió los ojos sobresaltado. Miró hacía arriba del árbol y asombrado abrazó con fuerza el tronco. Los meses de cautiverio habían ensombrecido su alma, sin darle esperanza y esperando la muerte al día siguiente y allí estaba ahora, abrazando a la vida. Sonrió con los ojos cerrados y todo su cuerpo se estremeció de placer.
- Gracias- le susurró al árbol. Ninguna de las tres mujeres dijeron nada, permanecieron en silencio y observando al likiano con curiosidad.
     Cuando se hubo despegado del árbol Seyre miró de nuevo a las tres mujeres pero dos de ellas ya no estaban, sólo quedaba Pasiflora. 
    - ¿Dónde están las demás?- dijo el likiano acercándose hasta Pasiflora.
    - Han vuelto a su zona del bosque. Ellas viven en otra parte. Han venido para ayudar en la curación de tu amigo. Dulcamara está con él ahora mismo. Mira- dijo Pasiflora y comenzó a caminar  hasta rodear parte del árbol.
    En el suelo y con la espalda apoyada en el tronco se encontraba otra mujer, esta vez de cabellos rubios y cortos, estaba sentada con las piernas extendidas y tenía apoyada la cabeza de Arcuo en sus muslo















lunes, 19 de junio de 2017

Reseña Escrito en el agua



Escrito en el agua
Paula Hawkins
Editorial Planeta
560 páginas
Tapa dura en castellano
Tapa blanda catalán
18,90 euros



     La trama está centrada en el supuesto suicidio de Nel Abbott. Su hermana Jules vuelve al pueblo para hacerse cargo de su sobrina. Y lo que en un principio parece una trama sencilla se va tornando enrevesada a medida que vamos descubriendo los personajes que rodean a Nel y el vínculo que tenían con ella. 
    No puedo dar mi opinión si es mejor o peor libro que la primera obra de la autora, el famoso libro La chica del tren porque, sinceramente, aún no me lo he leído y ni siquiera he visto la película. ¿Porqué decidí leerme el libro? Mi hermana lo tenía  y sentí curiosidad por él, y he de confesar que me atrapó desde el principio.
     Te engancha la historia de Jules y su hermana, el miedo que le tiene al agua y la relación que crea con la sobrina  que no ve desde que era un bebé y un sinfín de personajes más que vamos conociendo, a medida que nos adentramos en la historia que nos ha creado Paula Hawkins. Hacen del libro rico en matices de las vidas de las personas que viven en el entorno de Nel Abbott.
     El libro va cambiado de personaje  cada ciertas páginas y eso me descolocaba bastante a la hora de seguir con el relato porque tienes que ir pensando con quién estás en ese momento. A mi me ha costado  situarme cada vez que cambiaba de perspectiva y me ha llegado a parecer un tanto cansado.   No obstante es un libro entretenido y te pica la curiosidad por saber que le pasó realmente a Nel en La Poza de las Ahogadas.
  Mi valoración personal es un 2 sobre 5 porque me descolocaba bastante cada vez que cambiaba de personaje. Es un libro entretenido, nada más.

jueves, 15 de junio de 2017

Relato Part 15: Arcuo y Seyre

 
La noche llegó y con ella el frío que trajo el viento que bajaba de las cordilleras Turak-Nak. En la espesura de la algaida Seyre intentó calentar a Arcuo, aún inconsciente, cubriendo su cuerpo con hojas secas esparcidas por todo el suelo leñoso del bosque. El agujero del gusano los había conducido a la explanada de un bosque Y Seyre pensó que, al explanada, no era un buen lugar para quedarse así que arrastró a su compañero hasta poder ponerlo a una distancia prudencial del lugar donde estaban presos. Ya fue duro pero más duro fue comprobar que Arcuo seguía sumido en un profundo sopor, respirando con dificultad y con una fiebre muy alta. Con sus poderes de sanación había podido mitigar algo de fiebre pero él tampoco tenía muchas fuerzas. Necesitaba algo de comer y así poder recuperar algo de energía para curarle pero no quería dejar solo a su amigo por miedo a que empeorara. También estaba el echo de que los guardias los estarían buscando en las cercanías y seguían en peligro. Se encontraban dentro de un haya centenaria en la que Seyre había cubierto de la entrada con unos helechos secos para que pasara desapercibida en caso de que alguien se acercara demasiado. La luna apareció sobre un despejado cielo nocturno y Seyre decidió arrastrase al exterior del árbol saliendo por el estrecho agujero. Su cuerpo tembló en cuanto notó el helador viento de la noche. Se alejó del refugio lo suficiente para encontrar algunas bayas comestibles que Seyre se alegró de ver pero que era extraño que en aquella época del año viera frutos tan maduros. No era mucho pero sí lo suficiente para su cansado cuerpo y su recuperación de fuerzas. Después de guardar los frutos en los bolsillos de su pernera escuchó el fluir de un riachuelo cerca y sació su sed. Cogió una gran hoja de una rama baja y la llenó de agua. Volvió hasta donde se encontraba Arcuo y mojó sus labios con el preciado líquido, pero el agua resbaló por su rostro hasta el suelo. Volvió a salir varias veces más para repetir la operación pero no había forma de que el ibolkian pudiera beber algo de agua.
     Sacó un puñado de bayas silvestres y se las metió en la boca. Seyre notó el sabor ácido y afrutado en su boca y gruñó de placer. Después de un año comiendo unas gachas rancias aquello era como el paraíso culinario. Su madre sonreiría al verle comer bayas, ya que siempre les  había tenido manía. La fruta silvestre provocó en el cuerpo de Seyre una energía renovada y decidió aprovecharla. Le desabrochó la camisa a su amigo y puso las manos sobre su pecho, cerró los ojos y se concentró en el cuerpo de Arcuo. Notó la respiración irregular por la intrusión en el pulmón derecho de la enfermedad y canalizó su propia energía sobre dicho pulmón para eliminara los parásitos que se alimentaban de él. No pudo frenar, del todo, toda la enfermedad pero sí una parte de ella. El ibolkian dio una fuerte calada de aire cuando notó su pulmón menos congestionado y su pulsación comenzó a latir con normalidad, pero seguía inconsciente. Seyre volvió a taparle la camisa y salió fuera para volver a traerle agua. Esta vez la boca de Arcuo sí que respondió cuando la primera gota del líquido acarició sus labios. Tragó despacio y abrió los ojos unos segundos en los cuales vio a Seyre que sonreía, pero volvió a desmayarse. El likiano sacó unas cuantas bayas y se las metió todas a la boca y masticó sintiendo como la pulpa de las bayas inundaba toda su boca. Escupió la piel a un lado y se tumbó junto a Arcuo para darse un poco de calor. Su amigo tenía suerte de que Seyre supiera algo de magia de los turenos gracias a que su madre tenía una tia abuela turena y le había enseñado a su sobrina algo de magia sanadora, y ésta se la enseñara a su hijo Seyre. Los clanes se habían beneficiado de la mezcla de sangre entre clanes y también de compartir algunos conocimientos básicos. Pensaba que los likianos también  habrían absorbido parte de los conocimientos de los turenos, como las bolas de luz pero según Arcuo ellos no las usaban.
El viento siguió soplando durante toda la noche. Los silbidos entre las ramas de los árboles no molestaron a Seyre que se había sumido en un profundo sueño, exhausto. Soñó que los encontraban y volvían a meter en la celda. No sabía si saldrían de ésta pero al menos tenían una posibilidad ahora que ya no estaban prisioneros.

El sol acarició el rostro de Seyre con sus primeros rayos que penetraron entre los intersticios del tronco y sus ojos se abrieron. Por un momento pensó que seguía preso y se levantó alzando su brazos para desperezarse pero se toparon con el interior del tronco del haya.
 - ay- exclamó. Miró hacia Arcuo pero no estaba a su lado. Asustado salió corriendo al exterior y vio a tres mujeres frente a él. Vestían con vestidos verdes y capas negras. Las tres sonreían de forma sincera. No parecían una amenaza. Dos de ellas eran de pelo negro y largo y la tercera tenía una cabellera peliroja enmarañada de rizos que parecían ingobernables.
- ¿Pero que...?- dijo aturdido por encontrarse frente a unas desconocidas en un bosque extraño.
- Hola likiano- exclamó la más mayor de ellas, que debía rondar los cuarenta años.- os hemos estado esperando- su tono de voz era tranquilizador. No parecía asustada. Extendió la mano en señal de saludo. Se acercó hasta él y le tocó el hombro, con la otra mano le ofreció un cuenco de agua.
Seyre la miró con desconfianza y rechazó el agua con un ademán de la cabeza. No podía fiarse.
- ¿Dónde está mi amigo?- gruño apartando el cuenco con un manotazo.
- Está en buenas manos. Se encuentra muy enfermo y lo hemos llevado al corazón del bosque para tratar de curarlo.
- Ya se que esta muy enfermo. Por eso estaba yo cuidando de él. ¿Quienes sois?
- Somos personas con conocimientos mágicos que hemos tenido que huir de distintos pueblos de los reinos Akhatiros y refugiadas en los Bosques Sombríos, pero también se les llama Los Bosques de los Recuerdos. No deseamos el mal de nadie. Nuestros sueños premonitorios nos dijeron que vendríais a nosotros y que debíamos ayudaros. El bosque está protegido contra cualquier intruso no deseado. Los ultinos sabes que no pueden penetrar en él por la magia de los Antiguos que habita en él.- la mujer que hablaba tenía unos ojos verdes claros que dejaron a Seyre sin palabras. Su tez era tan blanca que con los cabellos negros ofrecían un aspecto casi fantasmal. Otra de las mujeres se aproximó al ibolkian, y con una voz suave le habló.
- Yo soy Pasiflora, y ella es Salicaria y – señaló a la pelirroja- Espiga. Vuestro amigo está con Dulcamara, cuidará muy bien de él. Si nos acompañas te llevaremos a donde se encuentra. No sientas temor, no queremos haceros daño. Somos pacíficas.
     Seyre vio en los ojos de Pasiflora sinceridad y se relajó, pero no del todo. Decidió que lo mejor era acompañalas. Si hubieran querido matarle ya lo habrían echo mientras dormía. Aquellas mujeres le recordaron a las turenas del norte, personas afables y si era así tenían los conocimientos necesarios de magia para ayudar a su amigo. 
Seyre decidió entonces seguir a las tres mujeres hacia el interior del bosque.  

martes, 13 de junio de 2017

Libros leídos de enero hasta junio 2017


Aquí estarían todos los libros que me he leído este año hasta el momento.
Unos me han gustado más que otros  pero os pondré una lista (de más a  menos)  que serían para mi los que más me han gustado estos primeros seis meses del año, sin menospreciar al resto.

Haru de Flavia Company
Viaje a la costa de Kazumi Yumoto
El llibre de la senyoreta Buncle de D.E Stevenson
Medio Rey de Joe Abercrombie
Diario de un cuerpo de Erika Irusta
El matrimoni de la senyoreta Buncle (segunda parte de El llibre de la senyoreta Buncle)
Medio Mundo (segunda parte de Medio Rey)
El despertar del Leviatán de James S.A. Corey

domingo, 11 de junio de 2017

Relato Part. 14: Arcuo y Seyre

    Habían varias esferas redondas de luz que emitían un suave fulgor junto a las celdas. Se acercaron a la primera puerta y la madera cedió pero no había nadie dentro. Hicieron lo mismo con las dos restantes pero ninguna de ellas albergaba al resto de los prisioneros. Arcuo no conocía a ninguno de los ibolkian presos junto a él y Seyre, porque todos eran de tribus del norte y él era del sur pero aún así eran hermanos de sangre y sintió un profundo pesar al saber que estaban todos muertos. Siguieron caminando hasta dejar atrás el pasillo de las celdas y se internaron en la más absoluta oscuridad. 
- Deberíamos volver a cojer una de las esferas de luz, - exclamó Arcuo mirando hacia atrás, donde todavía podía ver el pequeño resplandor de las esferas.
- ¿Tu no tienes esferas de luz?
- No, ¿porqué?- le dijo Arcuo sin comprender
- Las esferas sólo pueden ser tocadas por la persona que las enciende, sino se apagan.
- No lo sabía
- ¿Qué usáis vosotros para tener luz por las noches?- quiso saber Seyre 
- Antorchas o lámparas de aceite. Nosotros no sabemos como se construyen, solo lo saben los turenos. No entiendo como los ultinos las tienen.
- Si, eso es extraño. Las esferas de luz no son fáciles de construir y se necesita magia para ello. Me sorprende que los ultinos las tengan.
 - A mi me sorprende que las tengáis vosotros también.- no tenía ni idea de que los likianos tuvieran también ese tipo de conocimiento.
- ¿Te das cuenta que estamos hablando en vez de seguir adelante?- Arcuo no podía ver la cara de Seyre pero imaginó que estaba sonriendo
- Prosigamos y no te preocupes, veo algo en la oscuridad. Agarra mi camisa por detrás y ten cuidado de no tropezar.
- ¡Pero si no veo nada!- exclamó Arcuo agarrando la áspera camisa de Seyre.
- Yo si.
     Arcuo notó sus piernas cansadas por la falta de ejercicio pero aguantó mientras no dejaba de toser. No podía detenerse pero su cuerpo le decía todo lo contrario, las ansias de libertad eran más fuertes. Era un guerrero y estaba entrenado para enfrentarse a cualquier reto. El likiano seguía delante de él, pero no iba demasiado deprisa para no dejarlo atrás y aún así tampoco hubieran podido aumentar, mucho más, la velocidad. No tenían ni idea hacia donde se dirigían porque cuando los metieron allí, hacía un año, lo hicieron inconscientes.
     Sabían que estarían siendo perseguidos pero no escuchaban a nadie detrás de ellos. No encontraron a nadie custodiando la celda en la que habían estado malviviendo durante tanto tiempo. Era una buena señal, pero no quitaba el echo de que pudieran seguirlos cuando se dieran cuenta de que habían escapado. 
- El pasillo se está estrechando- exclamó Seyre - no me gusta. 
     El corazón de Arcuo latió con rapidez. En el campo de batalla sabían a quien te enfrentabas, porque lo veías venir pero ante aquella oscuridad no sabía como enfrentarse, seguía caminando detrás de Seyre, dejándose llevar por un likiano y eso le hacía parecer débil. No le gustaba esa sensación de impotencia. 
- Espera, creo que estamos ante una bifurcación-  Seyre no oía nada, ninguna pista que pudiera seguir pero en cambio sí que notó que por el pasillo izquierdo circulaba algo de aire, así que valiéndose de su instinto decidió adentrarse en él.
- ¿Estás seguro?- le dijo Arcuo casi sin aliento. Le dolía el pecho y le costaba respirar.
- No pero por aquí parece que el aire no huele tanto a humedad- Seyre le tocó el nombro para animarle. Sabía que necesitaban salir a la superficie ya, para insuflar algo de energía de las plantas de alrededor o Arcuo moriría.
     Continuaron avanzando. Arcuo tenía la sensación de que se iban adentrando cada vez más en el interior de la tierra, hacía la oscuridad, hacia la muerte. De repente chocó contra la espalda de Seyre.
- Algo no va bien. El camino parece haber cambiado. El suelo es de tierra y la pared también. No parece muy estable.- Arcuo no se había dado cuenta hasta que Seyre se lo dijo, estaba demasiado concentrado en no tropezar y respirar todo el aire posible antes del siguiente ataque de tos.
- ¿ Se podría derrumbar?- Arcuo temía la respuesta pero sabía que podía fiarse de los conocimientos de Seyre ya que él antes había sido minero.
- ¿Porqué hacer este túnel? Debe de dar a alguna parte. Este lugar no es para nada estable, y cualquier sacudida podría hacer que todo se viniera abajo.- Arcuo imaginó que habiendo sido minero Seyre habría visto algún derrumbamiento. -No hay refuerzos laterales para sujetar las paredes, no me hace ni pizca de gracia. 
Un ruido los hizo poner la piel de gallina. Venía por detrás de ellos y el ruido parecía hacerse cada vez más fuerte. Alguien los estaba siguiendo pero no parecían pisadas sino más bien algo que se deslizaba con fuerza. Seyre olisqueó el aire y entonces supo de que se trataba. El corazón se le heló del miedo.
- ¡ Un gusano de las profundidades!- grito espantado
- ¡Corre!
     El gusano de las profundidades era como un gusano corriente de campo solo que a tamaño gigantesco. Ese era el motivo por el cual las paredes y el suelo eran distintos. Debieron de haber escogido el camino de la derecha porque de alguna forma el gusano había usado el segundo túnel, y ahora se encontraban en territorio del animal. Si los pillaba se los tragaría enteros y los expulsaría por la cola, se ahogarían dentro de sus carnes. Debía de ser una de las peores muertes posibles.
Ambos compañeros corrieron por un pasillo que parecía no tener fin. Habían notado un ligero ascenso y les costó seguir avanzando tan rápido. Arcuo tenía espasmos en sus piernas y tropezó varias veces. Estaba exhausto. Pero seguían escuchando el ruido del gusano detrás de ellos y las vibraciones dentro del túnel habían provocado que pequeños trozos de tierra cayeran sobre ellos. 
     Un pequeño rayo de luz apareció frente a Seyre que se fue haciendo más grande a medida que iban corriendo y Seyre vio un agujero totalmente resplandeciente. Era la salida. Debía de ser una entrada del gusano a la superficie. Eso hizo que ambos, desesperados, dieran sus últimos fuerzas. Arcuo miró hacia atrás y vio  la cabeza del animal iluminada por los rayos de luz y empujó a Seyre por la espalda con desespero. Alcanzaron la salida justo en el momento en el que el gusano rozaba la espalda de Arcuo.
Por unos momentos se quedaron ciegos antes tanta luz. Cayeron exhaustos en el suelo y se dieron cuenta de que estaban sobre la hierba. Cuando sus ojos se acostumbraron a tanta claridad vieron que se encontraban en una pradera El aire estaba lleno de vida, los árboles, las plantas. Arcuó suspiró aliviado y miró a su compañero sonriendo.
- ¡ Qué mal aspecto tienes amigo!- exclamó Seyre exhalando una bocanada de aire fresco.
- Pues anda que tú- y ambos comenzaron a reírse, pero a Arcuo le sobrevino un espasmo y se desmayó.












jueves, 8 de junio de 2017

Reseña Dos chicos besándose


Dos chicos besándose (obra: 2013)
David Levithan
Nocturna Ediciones ( 2016)
237 páginas
14 euros








     Craig y Harry tienen diecisiete años, un pasado en común y un objetivo actual: batir el récord del beso más largo de la historia. Y, de paso, demostrar que dos chicos besándose es algo completamente normal.

   ¿Porqué cogí el libro? Estaba en las novedades de la biblioteca del mes y me pareció interesante leerlo. 
     Nada más comenzar el libro me percaté de que me iba a costar hacer esta reseña y es que el libro parece simple  pero en realidad tiene un profundo trasfondo que no te deja indiferente. Los protagonistas son Crag y Harry pero no solo de ellos va la historia sino que profundiza en las vidas de otros chicos que también han sufrido y que, de alguna forma, están conectados con ellos.     Es una lectura sencilla, y tardas poco en terminar pero no quita para que el libro ahonde de una forma directa las inquietudes y vicisitudes de sus protagonistas.
     Y no voy a extenderme más porque he visto que hay infinidad de reseñas del libro.
     Mi valoración personal le doy un 3 sobre 5, porque la forma de redactar no es de mis favoritas (habla una tercera en presente) y me hubiera gustado más, siendo un libro tan personal, que se hubiera escrito en primera persona.
     ¿Recomiendo? Si.



David Levithan : Como he visto que ya hay un sinfín de reseñas sobre este libro que mucha gente ya conoce al autor solo me resta poneros el enlace de su página web por si queréis saber más de él.
 http://www.davidlevithan.com/

lunes, 5 de junio de 2017

Relato Parte 13: Arcuo y Seyre


Unos pocos rayos de luz inundaban la pequeña cavidad subterránea donde estaba prisionero Arcuo. Venían de un agujero en la pared rocosa pero tan alto que era imposible alcanzar. Si no hubiera sido por ese resquicio de vida su esencia hacía mucho tiempo que habría abandonado su cuerpo, pero no, seguía allí, después de tantos meses de cautiverio y con la esperanza que alimentaba a su espíritu de sobrevivir al tormentoso encierro. La privacidad de libertad era lo peor que le podía ocurrir a un norteño. Hacía frío, mucho frío, la pequeña manta que encontró al llegar allí no era suficiente para paliar los rigores de la noche, y aún así había sobrevivido. Las paredes de piedra caliza estaban creadas de forma natural, sus captores habían aprovechado unas especie de cuevas subterráneas para usarlas como cárceles. Las paredes de roca exhalaban agua constantemente que caía por pequeños agujeros en el suelo junto a las paredes por lo que la cavidad no se encharcaba. Un moho verde oscuro crecía libre por las paredes pero en vez de producir a Arcuo enfermar le ayudaba a no caer enfermo. Era una forma de vida básica suficiente para insuflarle algo de energía pura.
     Era guerrero ibolkian y ellos no se rendían nunca, pero llevaba un par de días muy desanimado y el moho y los rayos de sol empezaba a no ser suficientes para mitigar su encierro. Hizo una muesca en una de las rocas del suelo con una piedra. Las marcas eran para no perder la noción del tiempo, y lo único que lo mantenía cuerdo era la conversación que tenía todos los días con otro prisionero y por el que le llegaba su voz por un agujero en la pared que comunicaba ambas prisiones. Su compañero de cautiverio era un likiano llamado Seyre y que había sido echo prisionero al mismo tiempo que él, y durante una batalla entre ibolkian, likianos y los ultinos. Si no hubiera sido por sus conversaciones diarias seguramente se habría vuelto loco.
- Toc, toc,…- exclamó una voz al otro lado de la pared.
- Buen día- Arcuo se acercó hasta la mohosa pared y acercó el oído lo más posible- te creía muerto, amigo
- No te vas a librar tan pronto de mi- Arcuo volvió a toser de forma descontrolada y a Seyre no le gustó nada el tono de esa tos.
- ¿Desde cuando llevas con esa tos?
- Desde que dejaste de hablarme. Has debido de mandarme alguna maldición likiana, estoy seguro- Seyre sonrió por la ocurrencia de Arcuo. Ambos sabían que esa tos no podía ser mas que el principio de una enfermedad que atacaba al pecho.
- Lo sabes ¿Verdad?- su tono cambió de tono.
- Si- sabía que no se refería a la maldición sino al echo de que esa tos no auguraba nada bueno.
- Pero tengo buenas noticias- He encontrado la manera de salir de este lugar.
- No me lo creo, debes de estar delirando o soy yo que no te he escuchado bien. Hemos probado de todo y no sirve de nada- tosió.
- No hemos probado todo, créeme. Se necesitaba tiempo para mi plan y hoy veremos si funciona.
     Arcuo pensó que había perdido la cabeza y ya no era capaz de distinguir la realidad. Ese pequeño likiano era muy optimista pero no había forma humana de salir de allí. La prisión de los ultinos era perfecta si no querías fugas imprevistas de los presos. La comida la daban por el agujero de una pesada puerta de madera imposible de atravesar. Intentos de comunicación con sus captores habían sido imposibles, no contestaban a sus preguntas.
     Habían sido prisioneros durante una incursión de los ultinos a una de las minas, aún protegidas del sur. Los clanes likianos e ibolkian habían luchado contra la invasión de los ultinos en tierras likianas. El rey Aaron quería apoderase de las minas de ukhian, un material más duro que el hierro y con el que fabricaban sus armas. Era el único material con el que no comerciaban con los del sur. Los dos  clanes se habían unido para luchar contra los ultinos pero no eran suficientes guerreros para abatir a tantos invasores. Aún así las minas iban resistiendo a los pequeños asaltos que cometían los ultinos. El rey Aaron quiso negociar, el primer momento, con los clanes para comerciar el intercambio de ukhian con algún otro material que los norteños quisieran pero ellos se negaron a que los guerreros del sur se hicieran con su más preciado metal. Enfadado, el rey Aaron decidió tomar el metal por su cuenta y una noche, en pequeñas embarcaciones para no llamar la atención, sobre las playas de arena blanca en el sureste de los territorios likainos desembarcó un pequeño destacamento de ultinos. Eran veinte hombres, armados para combatir contra quien se interpusiera entre ellos y el metal. Avanzaron hasta llegar al primer asentamiento minero. Tomados por sorpresa mataron a todos lo mineros, gente sencilla y trabajadora, salvo a uno que alertó al resto de las tribus. Mandaron llamar entonces los ultinos a otros destacamentos para proteger su nueva posición como dominadores de la mina y vinieron doscientos ultinos más. Los likianos, ayudados por los ibolkian, Señores de los caballos Guarnan fueron ganando terreno y acorralaron al enemigo hasta hacerlos retroceder a las costas por donde habían llegado. Fue en una de esas luchas cuando apresaron a Arcuo y Seyre junto con tres likianos más y llevados a tierras ultinas por mar. Los habían encerrado en aquellas prisiones y allí se quedaron, sin noticias del exterior ni otra comunicación que no fuera entre ellos mismos. El único atisbo de vida era la mano que metía sus bandejas de comida una vez al día. No entraba nadie a limpiar sus habitáculos, e ignoraban si quedaban con vida los otros prisioneros likianos. Seguía sin comprender porque los habían capturado con vida porque ni habían hablado con ellos ni los habían torturado. Simplemente los habían dejado allí, para dejar que se pudrieran solos.
     Después de hablar con Seyre, Arcuo se separó de la pared y fue hasta un pequeño camastro de patas de madera. No tenía mas que un poco de paja ya reseca y que le servía para descansar su dolorida espalda. Se sentó y bebió un poco del resto del agua que le quedaba de la noche anterior. Estaba muy fría y sabía que a su dolencia no le sentaría bien, necesitaba algo caliente pero allí era imposible. El cuerpo necesitaba el agua y no podía negársela. Se acercó las rodillas a su pecho y cerró los ojos. Los Antiguos lo habían abandonado a su suerte. Si hubiera energía suficiente de vida a su alrededor podría haber intentado curarse él mismo con el llamamiento a la vida pero el moho no era suficiente. Llevó sus pensamientos a los Antiguos , creadores de la vida, para perdirles más fuerza. La necesitaba. Sabía que sus padres lo habían dado por muerto y habrían llorado por él. No podía comunicarse con ellos a tanta distancia sin el amuleto de Kesiah. La piedra de Kesiah era la única capaz de canalizar sus pensamientos a su gemela aunque estuvieran a mucha distancia. Estas piedras también eran llevadas por los guerreros porque les daba fuerza y valor a los campos de batalla. Su madre le había regalado una cuando fue nombrado guerrero del clan al cumplir los dieciséis años. Era tradición entre los ibolkian regalar los amuletos a los recién nombrados.
     Unos minutos más tarde escuchó unos golpes procedentes de la cárcel de Seyre y acto seguido la puerta de su celda se abrió para ver, por primera vez, al sonriente likiano. Hacía más de un año que no lo veía, su cuerpo había perdido mucha masa corporal y lucía una larga barba castaña que le llegaba hasta el pecho, no tan larga como la de él. Tenía un aspecto horrible pero se imaginó que él mismo debía tener una pinta similar, sin hablar de olor que debían de desprender de tanto tiempo sin ducharse. Habían luchado juntos contra los ultinos pero no se había fijado en él hasta que los hicieron prisioneros y comenzaron a hablar durante el trayecto hasta aquel lugar inhóspito.
- ¿Vas a confiar en mi?- exclamó Seyre. Le tendió la mano y Arcuo no lo pensó dos veces  ambos salieron de allí sin ver a ningún carcelero que les interceptara el paso.
- ¿Pero como…?
- Luego te explico.


domingo, 4 de junio de 2017

Reseña Los viajeros de la noche


Los viajeros de la noche
Helene Wecker
TUSQUETS EDITORES
512 páginas
20,90 euros
Género fantástico





     En esta opera prima de Helene Wecker nos encontramos una golem descubriendo la vida en una Nueva York entre inmigrantes, lo perdida que se siente de saberse sola y sin tener un objetivo en la vida, sin un amo que la controle. Y por otra parte tenemos al genio, un djinni, también perdido entre tanto humano. Es el segundo libro que leo en poco tiempo que utilizan los djinni como fuente de inspiración y es un ser que no está sumamente explotado en la literatura por lo que hace que sea nuevo y llamativo. En la traducción en castellano no han mantenido el nombre djinni (nombre árabe)   y lo han llamado genio, que viene a ser la traducción al castellano, La golem viene de la mitología judía. Así que tenemos al djinni llamado Ahmad viviendo entre los árabes y la golem Chava viviendo en el barrio judío. Tenemos así entornos religiosos totalmente distintos.
     La golem vive con un rabino le cual le enseña a valerse por si misma en un entorno desconocido para ella. El genio vive con un hojalatero el cual lo libera de su encierro de muchos años en un frasco de cobre que le dan para que arregle en su tienda, y se pone a vivir con él y a ayudarlo en el negocio.
    La golem y el genio se tropiezan un día por la calle y enseguida se dan cuenta de que ni uno ni otro son humanos. Enseguida se crea una fascinación entre ambos que los llevará a volver a quererse ver.
     

     El libro lo cogí de la biblioteca animada por una amable bibliotecaria que sabe de mis gustos y me dijo que este libro me iba a gustar. Era un poco reticente ha cogerlo porque tenía una lista bastante grande de libros pendientes, no obstante me picó la curiosidad  y, antes de que se me adelantara alguien decidí cogerlo yo. También es cierto que tengo mala memoria y sé que me hubiera olvidado de él.
     El principio del libro, he de reconocer que me costó bastante y a punto estuve de dejarlo. Cuando habla de la vida de los personajes se explaya, para mi gusto, demasiado y eso hacía que me aburriera un poco porque se salía del hilo principal de la historia. Después de dejarlo varios días en barbecho volví a cogerlo y  la cosa empezó a mejorar,  y lo que al principio se me hizo pesado resultó que se estaba poniendo interesante y comencé a devorar el libro con gusto. No obstante, el final se me acabó haciendo cuesta arriba de nuevo y es que noté una carencia lenta a la hora de relatar la historia.
     No es una obra de divague demasiado a la hora de contar el relato, cada momento que cuenta tiene su porqué y no tiene ''paja'' como en otras obras pero me resulta demasiado lenta y me he llegado a aburrir un poco. No me ha pasado como en otros libros que no puedo dejar de leerlos y en cualquier ocasión me pongo con ellos, con éste me costaba cogerlo y prefería hacer otra cosa a ponerme a leer, y por eso no me ha acabado de convencer el libro. Seguro que a otras personas les  ha gustado o les gustará cuando lo lean pero a mi me ha parecido soporífero. Insisto en que esto es la opinión de una lectora y para nada experta y lo a mi me parece de una forma a otra persona otra lo puede ver distinto.
    Mi valoración personal es de un 2 sobre 5 






   
Autora: Helene Wecker creció en Libertyville, Illinois, una pequeña ciudad al norte de Chicago y recibió su Licenciatura en Inglés de Carleton College en Minesota. Después de graduarse trabajo en marketing y comunicaciones en Mineapolis y Seattle antes de decidirse a volver escribir.  Ahora vive cerca de San Francisco con su marido e hija. Su primera novela The golem and the djinni fue publicada en abril de 2013 por HarperCollins. Su secuela llamada The Iron Season saldrá en 2018

Web de la autora: http://www.helenewecker.com/