martes, 11 de abril de 2017

Relato Part6: Taeva


- Me gusta- exclamó Tae sin mirar a su hermano. El verse rodeada de agua, el olor a pesca, el movimiento, una vez ya acostumbrada, el paisaje único desde la embarcación, todo ello era nuevo y fascinante.
- Lo sabía ¿Porqué te crees que te he insistido tantas veces para que nos acompañaras?. Le dio un beso en la mejilla y la dejo mirando fascinada como la embarcación bullía de actividad. La primera tanda de peces llegó al cabo de poco rato, pero sin mucha pesca. Echar la red, arrastrarla para volver a subirla y quitar a los peces de la red se fue repitiendo cuatro horas, hasta que vieron que la cantidad de peces era la adecuada para un día de trabajo. A Akon no le gustaba coger más de lo necesario porque sabía que la sobre pesca solo ayudaba a que el río se quedara sin peces. Y así lo sabían todos los pescadores de la zona. Taeva siguió los movimientos de todos con sumo interés y se preguntó si no llegarían a cansarse todos los días de hacer la misma tarea. Ella también tenía su rutina pero cada día aprendía cosas nuevas y sin embargo a veces se llegaba a ahogar de tanto estudiar y verse enclaustrada entre las paredes de la Academia. 
     Una vez que guardaron las redes, Akon hizo una señal para volver a remar de nuevo y se acercaron hasta una de las orillas del río,  Atulo indicó a Taeva que lo siguiera hasta la parte de babor del barco. Cuando se levantó notó como le dolía el trasero y las piernas de estar tanto tiempo sentada en la tabla pero no dijo nada, obedeció y se puso delante del resto de la tripulación.
- Y ahora debes de estar atenta- comenzó Atulo a explicarle- los maloks salen a la superficie si les llega sangre fresca de algún animal muerto.
     La barca comenzó a moverse para acercarse más a la orilla. Taeva asintió con la cabeza escuchando hablar a su hermano y miró como descabezaba los peces y los iba echando al agua.
- Tienen el caparazón echo a base de escamas puntiagudas y por eso no se pescan con las redes- el agua enseguida se tiñó de rojo.
- ¿Y como conseguís que no entren en ellas?
- Se encuentran en las zonas menos profundas de los márgenes del río. Eso es por si hay algún animal muerto en la orilla. Son, ante todo, animales carroñeros por lo que si echamos sangre en el agua vendrá el más cercano a nosotros. Ahora silencio.
     Taeva obedeció, miró al agua para ver como los peces descabezados se hundía bajo el agua y contuvo la respiración porque parecía que el mundo se había detenido a la espera de que apareciera una de aquellas feroces criaturas. No tardaron en ver la aleta dorsal del marlok acercarse a ellos y hundirse bajo la barca en busca de los peces que había tirado Atulo. Su hermano echó entonces los restos de peces muertos y a los pocos segundos vieron aparecer la cabeza del enorme marlok. Mediría unos dos metros y mostraba una boca enorme con pequeños dientes afilados que podrían romper hasta la carne más dura. Los miró con esos ojos negros vidriosos y zarandeó la barca para pedir más comida. Fue entonces cuando Atulo le clavó un pequeño arpón en la base superior de la cabeza. El animal comenzó a moverse de forma incontrolada e hizo que la embarcación se moviera.  Ella dudó un poco pero se armó de valor y agarró con ambas manos el frío metal. El pez daba grandes tirones y Tae a duras penas podía sujetarlo bien. 
     Atulo soltó entonces el arpón y dejó que Taeva lo sujetara ella sola. Akon y Karala no dijeron nada ni se acercaron, simplemente observaron.
- Date prisa- exclamó ella mientas Atulo desenredaba el segundo arpón que se había enredado con una de las redes.  A Taeva le comenzaron a resbalar las manos pero justo en el momento en el que iba a soltar el arpón su hermano lo agarró también con fuerza. Los demás se quedaron en silencio detrás de la barca por indicación de Atulo. Al menos indicio de peligro les daría una señal apartarían a su hermana para ocuparse ellos, pero Atulo no dio muestras de querer ayuda así que se quedaron sin hacer nada y observando la escena expectantes.
- Y ahora coge el otro arpón- le dijo mientras señalaba a Taeva donde estaba. Ella obedeció y miró a su hermano a la espera de instrucciones.- clávaselo en el otro costado.
- ¿Yo?
- Nunca dudes en un momento así. Hazlo y ya está.- Tae clavó con todas sus fuerzas el arpón donde había dicho su hermano y notó como el animal se revolvía aún con mayor fuerza. Fue entonces cuando el pez dio un coletazo tan grande que la barca se movió desestabilizando a Tae que se había levantado para clavar el segundo arpón, y la hizo caer al agua.
-¡ Tae!- gritó Atulo sujetando todavía al animal. No dudó ni un segundo en dejar suelto al pez y tirarse al agua para rescatar a su hermana. Ambos salieron a la superficie a los pocos segundos y se agarraron a la barca. Akon y Karala los ayudaron a subir pero cuando Taeva tuvo el cuerpo medio fuera notó que algo le agarraba el pie y tiraba de ella.
- ¡Algo tira de mi!- exclamó asustada agarrándose con más fuerza a las manos de Karala.- no puedo…..ahhhhhh……-no podía aguantar más.
- Tranquila- dijo Atulo que ya había subido a la barca e iba a ayudar a Karala, pero justo en el momento en el que iba a agarrarla también ésta se hundió en el agua.
Taeva sintió entonces como el agua la envolvía de nuevo. Contuvo la respiración e intentó forcejear para que el animal la soltara. Estaba segura de que se trataba del marlok y la intentaba arrastrar hacía abajo para que se ahogara. Estiró los brazos hacía arriba y los movió con fuera pero todo fue inútil. El animal la estaba llevando hacia la parte honda del río. ¿Iba a terminar sus días de una forma tan horrible? Las historias que su hermano le contaba sobre gente que se ahogaba en horrenda agonía aún hizo que luchara más contra el pez, pero el animal la tenía bien agarrada. Escuchó como alguien se tiraba al agua y sabía que se trababa de su hermano pero el pez era muy fuerte y tiraba de ella a una velocidad sorprendente. Se dio cuenta entonces de que moriría allí. Los pulmones habían comenzado a protestar por la falta de aire y su cuerpo le instaba a que abriera la boca y cogiera otra bocanada. Entonces se le ocurrió una cosa así que dejó de forcejear y se dejó llevar por el animal. Había leído en un libro de la Academia que eran animales que no soltaban a su presa por nada del mundo. Quizás si el animal pensara que ya estaba muerta dejara de tirar de ella, ocasión que aprovecharía para salir nadando hacia arriba lo más aprisa posible. Cuando dejó de moverse en vez de sentir pánico por una extraña razón notó una paz inmensa que le recorrió todo el cuerpo. En el silencio de la oscuridad escuchó unos suaves sonidos que le parecieron latidos de corazón pero no eran suyos sino del marlok y fue entonces una especie de calor que emanaba del animal. No supo porqué pero le ordenó al animal, de forma mental, que la soltara y el pez la soltó, como si la hubiera escuchado. Los pulmones de Taeva estaban a punto de explotar cuando unas manos la agarraron por la camisa y tiraron de ella con fuerza hacia arriba. Ambos hermanos salieron a la superficie y Taeva dio una larga bocanada de aire y miró a su hermano sorprendida.
- ¡Joder que susto !- gritó Atulo. Ambos nadaron hacia la barca y los subieron. Tae se quedó tumbada sobre la barca intentando que su corazón volviera a latir con normalidad.
- Estoy bien- dijo tratando de tranquilizar a su hermano.
-Pensé que te perdía- exclamó mientras la abrazaba.
- Siento haber sido una patosa.
- No digas tonterías. ¿Tienes alguna herida?- ambos miraron hacia donde el animal había mordido a Tae pero solo vieron el pantalón rasgado y unas marcas de mordedura superficiales
- Pensé que me había echo más daño.
- ¿Sabes que has tenido mucha suerte, muchachita?- le dio un pequeño coscorrón en la cabeza
- Pero ¿Porqué me habrá soltado?
- No lo se ni me importa- volvió a abrazarla.

- Que susto muchachita- suspiró aliviado Akon.