miércoles, 3 de mayo de 2017

Relato Part8: Taeva

 
     A la mañana siguiente Taeva se levantó con energías renovadas. Vestida con una sencilla falda plisada de color carmesí, y una blusa blanca ajustada. Se colocó la capa anudada al cuello con su distintiva paleta cromática de tonos azules que pertenecía al gremio de sanadores,  se calzó unas botas negras hasta los tobillos y bajó las escaleras. Llevaba recogida su larga melena rubia en una trenza única que le llegaba hasta la mitad de espalda.
Maruto la esperaba en la puerta de la entrada. Ataviado con su propia capa gremial que le llegaba hasta los tobillos. La sonrió.
- ¿Tus libros?
- Los dejé antes de ayer en clase. No tenía nada que preparar para hoy y quería descansar de verdad de la Academia. Si me hubiera traído alguno de lo libros estoy segura de que no hubiera ido con Atulo.
- Mas hubiera valido esa segunda opción porque lo que pasó ayer en la barca fue muy temerario.
- Ya ha pasado padre. Todo está bien, ¿vamos?
- Si
     Ambos salieron a la recién amanecida mañana cuando apenas se encontraban transeúntes.Caminaron durante poco más de cinco minutos cuando vieron el edificio de la Academia que era una parte pequeña del palacio de la familia real que utilizaba como estancia de verano. El rey Yan, abuelo del actual rey, viendo que el lugar era demasiado grande y que había lugares que se estaban malogrando decidió donar parte del edificio al pueblo para que lo utilizaran como lugar de estudio. La obra arquitectónica databa de más de quinientos años de antigüedad. Según manuscritos encontrados en ese mismo edificio la obra había sido encargada a un maestro arquitecto llamado Harin que tardó tres años en acabar las obras. Se contrataron a todos los aldeanos disponibles por un salario de un lyn por día para la construcción de la casa del rey. Se trataba de un edifico de varias plantas, con veinte grandes habitaciones individuales en la planta de arriba y tres grandes comedores y cocinas en la parte de abajo. Sus paredes estaban levantadas con bloques de piedra tallados por maestros canteros y tenía ventanas saeteras diseminadas por todo el edificio. Una vez pensado en que se iba a utilizar como Academia se dividió el palacio tapiando zonas para que los estudiantes no molestara a la familia real cuando se instaba allí. Uno de los dos salones cedidos era usado de biblioteca y zona de estudio mientras que el otro era utilizado para las comidas. En la biblioteca se habían ampliado algunas ventanas con cristales de Meridia para que entrara luz natural y propiciara un mejor ambiente para el estudio. El rey Togan había sido muy generoso en ceder parte del edificio para los estudiantes, además de ocuparse de sus gastos. Era un soberano que ante todo apoyaba la buena educación de su pueblo, nada tenía que parecerse a su antecesor y padre, el rey Morak que prefería guerrear con sus vecinos para ampliar sus tierras y las arcas reales.
Taeva subió a su clase después de despedirse de su padre, y allí estuvo más de dos horas, escuchando hablar a su maestra Ailish sobre distintas plantas curativas. La clase constaba de cinco alumnos, dos de los cuales aquel día estaban ausentes. Todos ellos tenían la misma edad que Taeva y todos deseaban formar parte de la Casa de los Sanadores.
- La menta se emplea para las jaquecas. La mejor forma de usarla es diluir su aceite esencial en nueve de alcohol y con unas gotas realizar un masaje en las sienes. También se puede usar en otras zonas doloridas del cuerpo. Para las molestias intestinales se echa tres gotas de aceite esencial en agua caliente y se toma tres veces al día. - la profesora era una mujer de unos cuarenta años, pelo castaño corto, algunos opinaban que demasiado, y tenía unos grandes ojos verdes - seguro que vuestras madres ya lo habrán hecho en alguna ocasión, es una planta básica que se suele usar en todas las casas. Para irritaciones estomacales cocemos raíz de regaliz y se toma tres tazas diarias para las dolencias agudas. Cuidado con dosis elevadas o tomas muy prolongadas porque puede provocar hinchazón generalizada y puede provocar un paro en el corazón. - la maestra Ailish con un gran libro sobre sus manos se iba paseando por la clase a medida que iba mencionando distintas plantas. - Quiero que para mañana os aprendáis todas la plantas básicas medicinales que salen el la página cuatro porque haremos un examen. Apuntad: Semillas de zaragatona, hipérico, espino albar, valeriana, ginseng, saúco, lavanda, tomillo, manzanilla, diente de león, cimifuga, ajo y todas las demás que hay en la página diez,son las principales pero además quiero una introducción en el tema cinco para ir familiarizándonos con el nombre de plantas menos conocidas. ¿de acuerdo?
Los alumnos se levantaron de sus asientos, cogieron sus libros y apuntes. Cuando Tae iba a salir por la puerta una sensación extraña la detuvo, miró hacia atrás y vio a la profesora que la observaba. Ambas se quedaron mirando durante unos segundos hasta que Arien agarró a Tae por el brazo y la empujó hasta fuera de la clase.
- ¿Vamos a clase de anatomía?- dijo Arien a Tae al darse cuenta de que su amiga parecía despistada.
- Si,claro- Tae había tenido la sensación de que la profesor le murmuraba algo en la cabeza, como un susurro ininteligible, pero no era posible.. Tae siguió a su amiga por el pasillo hasta la sala de anatomía y se sentó junto a ella,con el resto de los alumnos.
     Dos horas más tarde ambas amigas salían de la clase para dirigirse hasta la sala comedor. Estaba hambrientas y necesitaban energía para acabar el día en la Casa de los Sanadores, donde tenían una visita para observar a los de último curso visitar a los enfermos. Se acercaron hasta la mujer encargada de repartir la comida y les dio un bocadillo relleno de pollo y lechuga, un bol lleno de humeante te de hierbas y una media sonrisa.
- Hoy me apetece comer en los jardines- exclamó Taeva.

- Si, buena idea. Hoy hace un bonito día.- ambas dejaron los libros en unos estantes del comedor y salieron con sus comidas hasta un patio ajardinado, lleno de árboles, caminos de pizarra, bancos de madera y flores. Otros tantos estudiantes habían tenido la misma idea pero encontraron un banco debajo de un sauce llorón, el lugar predilecto de Tae.
 Mientras saboreaban el bocadillo de plan blanco recién horneado charlaron sobre sus días libres. Taeva adornó su día de pesca para no mencionar el incidente con el marlok y Arien le contó que había ido a visitar a sus tíos en la plantación de arroz, río abajo y visto a sus dos primos que apenas pisaban Halian por todo el trabajo que tenían en los arrozales. No todos los chicos y chicas de la zona podían permitirse estudiar una profesión gremial porque debían de ayudar a sus familias a salir adelante. Arien era hija de unos comerciantes de Halian y querían que ella no se dedicara a lo mismo por eso decidieron darle la oportunidad a su hija de estudiar lo que ella quería. 
     Tae dio el último sorbo a su té cuando un susurro llenó su cabeza. Miró a Aireen pensando que se trataba de ella pero su amiga seguía hablando sobre sus primos mientras miraba hacia las ramas del sauce. Miró hacia alrededor y vio a la profesora Ailish mirándola desde lejos. Era la misma extraña sensación que había tenidos unas horas antes. Intentó concentrarse en los susurros de su cabeza y se aclararon dos palabras: Taeva levantate. Ella obedeció y se levantó sin dejar de mirar a la profesora. Arien la miró sorprendida, hizo el gesto con la mano de silencio y se marchó. Las voces en la cabeza de Tae pararon.
- ¿Te pasa algo?- exclamó Arien mirando a su amiga que se había quedado con la mirada fija a lo lejos.
- No, lo siento. Estaba pensado en la clase de esta tarde- mintió. La profesora le había hablado de forma mental y la había entendido. - tengo que pasarme antes por la biblioteca.
- ¿Quieres que te acompañe?
- No, no importa. Tengo algo que consultar. ¿Nos vemos en una hora en la Casa de los Sanadores?- dijo mirando a su amiga.
- si,claro. ¿Estás bien Tae?- su amiga había notado su reacción.
- Si, si, es que me he acordado de pedir prestado un libro en la biblioteca. Y quiero ir antes de pasar por la última clase. Luego me iré directa a casa y ya no pasaré por aquí.
- ¿ No vendrás a estudiar las plantas para mañana?- por lo general usaban la biblioteca para repasar los temas del día siguiente o para estudiar un examen.
- Hoy no puedo, he quedado con mi padre.
- De acuerdo.- Tae cogió su tazón de te y se despidió de Arien antes de salir corriendo en dirección al comedor.