miércoles, 17 de mayo de 2017

Relato Part 11 Ekian

     
El caballo robado de Ekian corrió todo lo que su jinete le dijo. Durante horas cabalgaron contra el viento que azotaba su galope por el camino principal que seguían los comerciantes camino de Halian. Se podían seguir dos rutas, la primera por el camino principal y la segunda campo a través acortando camino, pero Ekian imaginó que siendo Guardias Reales seguirían el camino más transitado, para poder ofrecer mayor espectáculo a los transeúntes. Había visto muchas veces como a la Guardia le gustaba aprovechar su estatus de poder para humillar a los más débiles, y en esa ocasión no iba a ser distinto. Pero para Ekian lo mejor era acortar un trozo de camino así que después de pasar varias poblaciones se desvió por unos campos de cultivo sin importarle que hiciera destrozos en las tierras de los campesinos.
      Llevaba más de cinco horas de camino cuando el animal comenzó a resentirse y bajó la velocidad, no podía forzar al caballo más o acabaría reventado y moriría antes de tiempo, así que decidió acercarse hasta una acequia para que el animal descansara y bebiera un poco, sólo lo necesario para no acabar desfallecido. 
     Cuando Ekian bajó del caballo su cuerpo cayó como una losa en el suelo, sintió dolor en los muslos y los brazos, hacía meses que no montaba a caballo y enseguida notó esa falta de ejercicio.Decidió no  sentarse y caminar un poco para estirar las piernas. Después de mear sobre unos matorrales, y pasar su mano sobre el agua del canal para limpiarse y echar varios tragos,contempló como el viento movía los campos de trigo, aún verdes, como si se tratase de un mar ondulante. Siempre le había gustado ese espectáculo, cuando iba con Pausanias caminando por los caminos, con su carro de tarros arrastrado por un caballo al que llamaban Viejo de forma cariñosa, siempre le había hipnotizado esas erráticas ondas sobre las cosechas. Su maestro al que había acabado por considerar como a su padre le había intentado enseñar a controlar ese fenómeno, intentar forzar al viento a cambiar su dirección justo antes de que tocara las plantas al caer, como él hacia, pero fue imposible. Ekian cerró los ojos y se concentró en el ruido del viento y en su cambio constante de intensidad, silbaba al pasar bajo la copa de algunos árboles cercanos, le vino a la cabeza el run run que hacía Pausanias antes de concentrarse con las manos y alzarlas frente a él y Ekian hizo lo mismo, un suave calor manó de la palma de sus manos y frotó ambas palmas apenas rozándose. El caballo relinchó en ese momento pero Ekian siguió concentrado y abrió los ojos para ver como una tenue luz de color verde manaba de sus palmas, movió ambas manos de derecha a izquierda, como si tratara de buscar el punto en el que el viento tocaba las plantas, pero por mucho que buscó el aire era tan fuerte que era imposible encontrar esa conexión.
- Será mejor que continuemos- le dijo al caballo mientras bajaba las manos y la luz verde se extinguía. Se acercó hasta el animal, le cogió las riendas que se habían caído al suelo y volvió a montarlo. El sol se escondería dentro de varias horas y necesitaba pasar los campos antes de que se hiciera de noche y poder continuar cabalgando en el camino principal. La luna llena de aquella noche lo ayudaría a cabalgar con mayor seguridad.