jueves, 29 de junio de 2017

Relato parte 17: Taeva




  Tae y Arien entraron juntas en la sala de pociones y se sentaron para hacer el examen que les había dicho que les pondría, el día anterior, la profesora Ailish. En el aula ya estaban sentados los otros tres estudiantes, en silencio y acabando de mirar sus apuntes antes de que apareciera la profesora, que no tardó en entrar, seria. Vestía una falda plisada azul marino y una camisa blanca abotonada hasta arriba. El pelo castaño claro lo llevaba recogido en un moño alto, como siempre pero tenía unos mechones fuera de su sitio que formaban largos tirabuzones y que enseñaba la longitud real de su pelo que le llegaba hasta los pechos. Sus rasgos eran normales, no tenía nada de especial salvo ese brillo en los ojos que conferían un aspecto pícaro a su mirada y por lo que a Taeva siempre le llamaba la atención. Le daba la sensación de que el cualquier momento iba a hacer alguna otra cosa fuera de los cánones de protocolo en la academia, como soltarse el pelo o salir corriendo para subirse a algún árbol. Cuando Tae se lo contaba a Arien se reía mucho y decía que estaba loca por pensar una cosa así de la profesora, pero estaba segura de que Ailish escondía algo dentro de esa fría apariencia, y Tae nunca se equivocaba con su sexto sentido, calaba enseguida a la gente.
    La profesora repartió las hojas de los exámenes y les deseo suerte a todos. No era una prueba importante pero todos sabían que cada examen contaba nota para el final del curso. Tae y Airen se desearon suerte mirándose y todos comenzaron a leer la primera pregunta.
     Tae acabó de responder a sus cinco preguntas en poco más de media hora, cogió sus cosas y salió de la clase dejando aún a tres de los cinco alumnos que habían dentro y se quedó junto a la puerta de la entrada apoyada en la pared pensando en sus respuestas. Arien la siguió cinco minutos más tarde. Ambas se miraron y, sin decirse nada, caminaron hacia el comedor que estaba vacío. Ya sabían lo que tenían que hacer. El plan de Taeva era claro.
     Pasaron el comedor  y llegaron hasta un pequeño pasillo que se encontraba al final de la sala y a su lado izquierdo. Arien se quedó en la esquina de ese pasillo mientras que Taeva continuó hasta llegar al final y se acercó hasta una puerta cerrada. Era el momento perfecto porque todos los profesores estaban impartiendo clases. No había pensado en la posibilidad de que la biblioteca privada de los profesores pudiera estar cerrada con llave. Acercó su oreja hasta la puerta y tras no escuchar nada al otro lado la empujó con los ojos cerrados y rezando a los Antiguos para que estuviera abierta. La puerta de madera veteada con pigmentos negros y grises cedió y se abrió con un chirrido sordo. Tae miró a su amiga a lo lejos, le hizo una señal con el dedo de que todo iba bien y se metió dentro de la sala.
     La habitación tenía forma redondeada, con varias ventanas de saetera, no era lo ideal porque  apenas dejaban entrar luz pero gracias a las obras de remodelación echas para adecuar el palacete a zonas de estudio bien iluminadas, había un gran ventanal con una vidriera de Meridia que incluso en los días nublados podía ayudar a no usar lámparas de aceite o velas en exceso. En el centro de la estancia había una mesa redonda de madera maciza, con grandes patas cinceladas formando arabescos de arriba a abajo, y bajo ella varias sillas con cojines rojos y aterciopelados invitaban a sentarse con comodidad para consultar las antiguas obras en papel que allí descansaban. Tae  se acercó hasta una de las estanterías acopladas a las paredes y comenzó a mirar los títulos. Fuera seguía lloviendo, esta vez con mayor fuerza . En los tejuelos encontró títulos avanzados en sanación, y construcción, pero ninguno que le diera alguna pista de lo que necesitara saber. Un ruido fuera hizo que su corazón se sobresaltara y por instinto se agachó y se quedó quieta escuchando en el silencio del cuarto. Unas voces le llegaron cercanas a sus oídos pero no entendía lo que decían. Decidió levantarse y acercarse hasta la puerta apoyando la oreja en ella. Se escuchaba un murmullo en el pasillo, y reconocido varias de las voces.. Debía de salir de allí. Cuando iba a coger la maneta para abrir la puerta ésta se movió. Alarmada corrió hasta la mesa y se escondió debajo de ella. . Así que nada más agacharse para llegar a su escondite la puerta se abrió. Tae supo quien era antes de que abriera la puerta: era la profesora Ailish junto a Maruto, su padre.