viernes, 14 de julio de 2017

Relato Parte 19 Taeva


Cuando Taeva y Arien salieron de la Academia la lluvia ya había cesado y el sol intentaba colar su rayos entre las nubes que se iban retirando poco a pocos. Caminaron hasta la plaza central en silencio, Tae tenía miedo de que su amiga le reprochara el que la castigaran por su culpa pero Arien no había dicho nada desde que salieran del despacho de la profesora Ailish, pero antes de que sus caminos se difurcaran Tae se plantó delante de Arien y le cortó el paso.
- Lo siento- sabía que era una disculpa muy pobre- lo siento de veras.
    Arien miró a su amiga seria y suspiró resignada.
- Toda la culpa no es tuya, yo te dije que sí así que asumo parte del castigo por hacerte caso- una leve sonrisa asomó en la comisura de sus labios y Tae se sintió mejor. Arien le tocó el brazo con su mano y lo apretó con suavidad.- Venga vamos, tenemos un montón de cosas que hacer pero la próximo vez creo que no te seguiré, eso sí, me debes una.
     Arien le guiñó un ojo y se marchó corriendo calle abajo.
    Taeva algo más aliviada giró hacia la Calle de los Colores, donde se concentraban el gremio de los tejedores y se paró al ver a su amigo Dansi entrando en uno de los callejones que unía la avenida de los tejedores con los artesanos a toda prisa. Se extrañó y sintiendo curiosidad decidió seguirle sin que la viera.
El callejón olía a humedad y orina y Tae asqueada y sorprendida por el mal olor que hacía allí esquivó varios charcos intentando hacer el menor ruido posible pero Dansi debía de estar muy concentrado con lo que hacía porque sino la hubiera escuchado detrás. Tae vio detenerse a su amigo frente a una puerta y ella corrió a esconderse tras un cajón enorme de madera, para uso gremial, que se encontraba a su derecha. Oyó que picaba a una puerta y Tae se asomó para ver bien. Un hombre de unos 50 años, de complexión fuerte, con una larga barba rubia, calvo y un tatuaje extraño que le asomaba por el cuello de la camisa hasta detrás de la oreja abrió la puerta, Tae no lo conocía pero Dansi parecía que si porque le hizo un ademán para que saliera fuera al callejón.
- No lo he podido conseguir- exclamó Dansi serio. Parecía nervioso.
- Te dije que era una cuestión de vida o muerte- le hombre se le acercó hasta agarrarle por el cuello pero Dansi lo apartó de un manotazo. El desconocido parecía fuerte pero Dansi también lo era gracias al esfuerzo diario en la fragua.- lo necesito para esta noche.
- Lo siento pero mi padre se daría cuenta de que falta.
- Las promesas se cumplen, muchacho. Yo he conseguido mi parte pero necesito que tú también lo consigas. Esta noche en los muelles, no me falles. Los demás también estarán allí- Dansi asintió y el hombre volvió a entrar en el taller.
¿En qué lío se había metido su amigo? Pensó Tae preocupada. Siempre había pensado que Dansi era un buen muchacho, que no tenía ningún problema con nadie ¿Era posible que después de dos años sin apenas hablarse hubiera cambiado tanto? Temas de dinero no podía ser porque ellos eran los únicos herreros de Halian y debían de tener encargos todos los días. ¿Pero entonces que podía haber llevado a Dansi a mentir a su padre? Tae vio alejarse a su amigo y decidió continuar siguiéndole. Tenía que hablar con él y preguntarle en qué lío andaba metido y si podía ayudarle en algo. Pero antes de salir del callejón Dansi se paró en seco.
- Se que me estás siguiendo Tae- dijo al mismo tiempo que se giraba para encontrarse con su mirada.
- Si tienes algún problema ya sabes que puedes contar conmigo ¿verdad?
- Esto no es asunto tuyo Tae. Lárgate y déjame en paz- era la primera vez que Dansi le contestaba de ese modo. No era el mismo muchacho que ella conocía desde pequeña.
- Cuéntamelo.- dijo acercándose hasta Dansi

- Ni lo sueñes y será mejor que no te acerques más a mi. - y se dio la vuelta para salir corriendo dejando a Tae sin reaccionar pero sabiendo que esa noche se pasaría por los muelles para ayudar a su amigo si tenía algún problema. Estaba preocupada por él, pero ahora lo que tenía que hacer era volver a su casa para leer el libro que su padre le había dado. Salió del callejón y caminó el resto del trayecto pensando en Dansi . Iría a los muelles por la noche y sabría en qué lío se había metido su amigo.